¿Cómo le digo a mis padres que ya soy un adulto?

Por Felipe Cortés para Universidad del Istmo, Agosto 5, 2019

Es inevitable, nacimos para crecer y envejecer. Ser niño y adolescente es una de las mejores épocas para todos; especialmente para muchos padres que no entienden que sus hijos ya son adultos y están listos para enfrentar la vida.

Con sinceridad, ¿te ha pasado que le tienes que pedir permiso a tus padres para salir a la esquina de casa? Sin pena, esta es una de las situaciones que más se presentan cuando estás por iniciar tu vida universitaria.

Así son los padres, quieren tomar todas las decisiones de tu vida, pero…. Entiéndelos ellos simplemente buscan lo mejor para nuestras vidas. Solo es cuestión de saber manejar esas situaciones de control y aplicar estos tips que muchas veces pasamos por alto.

 

1.Controla tus emociones

Que alguien te esté queriendo controlar hasta la respiración irrita y molesta mucho. Pero calma, en este momento debes contar hasta 10 y respirar. Recuerda que si te dejas llevar por tus emociones y pierdes la calma nunca encontrarás una solución a esta situación, y por el contrario tus padres te seguirán controlando, pero con mayor fuerza.

Las emociones descontroladas nublan nuestros pensamientos y no nos dejan ver soluciones.

Controlar tus emociones te permite encontrar soluciones

 

2.Siempre dispuestos al diálogo

Ahora que ya tienes bajo control tus emociones, debes enfocarte en mantener una comunicación abierta y constante con tus padres. Tanto tú, como ellos deben entender que hay disposición de ambos lados para hablar en cualquier momento.

Ten en cuenta usar la palabra yo para referirte a lo que tú sientes y piensas. El uso de los pronombres personales ayuda a que automáticamente el cerebro haga mayor énfasis en lo que dices.

La buena comunicación siembra en las personas esa confianza y disposición para escuchar al otro y cambiar las cosas. Este paso será el comienzo del cambio que quieres.

 

3. Debate con respeto

Cuando comienza el diálogo, cada parte expone sus argumentos. Asegúrate de dar los tuyos con respeto, no se trata de quién hable más fuerte, sino de quién tiene argumentos más sólidos. Por eso, también habla con argumentos claros y bien sustentados.

Cuando tus padres hallen razón en tus palabras estarán listo para cambiar su pensamiento.

 

4. Escucha y evalúa

Escucha los argumentos y posición de tus padres, si no entiendes lo que dicen, pídeles que te expliquen de nuevo el porqué de ese pensamiento.

Un error de muchos jóvenes universitarios es no prestar atención a lo que sus padres dicen. A veces basta con solo escuchar para encontrar una solución.

 

5. Evoca la confianza

Parte de que tus padres quieran imponerte sus pensamientos es porque todavía no confían en tu capacidad para tomar buenas decisiones. Justo cuando estés hablando con ellos, puedes traer a la conversación situaciones pasadas en las que tomaste buenas decisiones por ti mismo. Esto aumentará la confianza y demostrará que realmente ya eres un adulto con discernimiento.

Evadir las diferencias no ayuda  a encontrar soluciones

 

6. Asume tus errores

Nada demuestra más madurez que una persona capaz de reconocer y asumir sus errores. Así que, si cometiste alguno en el pasado y seguramente tus padres lo traerán a la conversación, tu actitud debe ser de reconocimiento y aprendizaje frente a dicho error.

Demostrarles a tus padres que ya has aprendido de las experiencias de la vida les ayudará a ver en ti a alguien valioso.

Ya sabes: la próxima vez que tengas una conversación con tus padres y tengan pensamientos de total control sobre ti, aplica estos consejos y asegúrate de que siga siendo una conversación y no una discusión.

 

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Publicado en: Modo U

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